Una aplicación web es un programa que se usa desde el navegador, sin instalar nada: el usuario entra con su cuenta y trabaja con datos reales de tu empresa. Se diferencia de un sitio web en que no sirve para leer, sino para hacer — pedidos, planificación, documentos, paneles de control. Te la construimos a medida: presupuesto cerrado en 48 horas y primera versión en producción en 6-8 semanas.
Responde unas preguntas sobre tus programas y procesos y descubre dónde un software hecho para ti te ahorra tiempo y licencias.
Una aplicación web es un programa que vive en un servidor y se usa a través del navegador. No se descarga ni se instala: se abre con una dirección, se entra con usuario y contraseña, y a partir de ahí se trabaja — se crean registros, se consultan datos, se lanzan procesos, se descargan documentos.
La diferencia con un sitio web corriente no es técnica, es de finalidad. Una web está hecha para ser leída; una aplicación web está hecha para ser usada. En una web el contenido es el mismo para todos los visitantes. En una aplicación web, lo que ves depende de quién eres: un comercial ve sus clientes, un jefe de taller ve la carga de trabajo de la semana, un cliente externo ve solo sus pedidos.
La regla práctica, para no darle más vueltas: si hay que iniciar sesión y lo que aparece en pantalla cambia según el usuario, estás delante de una aplicación web. Si además sustituye a una hoja de cálculo compartida, a una cadena de correos o a un proceso que hoy hace alguien a mano, entonces el desarrollo de aplicaciones web es exactamente lo que necesitas.
Se usan las mismas tecnologías de base, pero el trabajo es distinto. En desarrollo web clásico el centro es el diseño y el contenido. En el desarrollo de aplicaciones el centro son los datos, los permisos, los estados por los que pasa cada registro y lo que ocurre cuando dos personas tocan la misma información a la vez. Por eso un proyecto de aplicación web se parece más a un proyecto de software a medida que a una web corporativa.
Las cuatro cosas se confunden a diario en las reuniones. Esta tabla resume las diferencias que de verdad afectan al presupuesto y al plazo.
| Sitio web | Aplicación web | App nativa | PWA | |
|---|---|---|---|---|
| Para qué sirve | Presentar la empresa, el catálogo, el blog. | Trabajar: gestionar datos, procesos y documentos. | Trabajar desde el móvil usando el hardware del dispositivo. | Una aplicación web que además se comporta como app en el móvil. |
| Cómo se accede | Enlace público, sin registro. | Enlace privado, con usuario y contraseña. | Icono en el móvil, tras descargarla de una tienda. | Enlace en el navegador; se puede añadir a la pantalla de inicio. |
| Instalación | Ninguna. | Ninguna. | Obligatoria, con revisión de App Store o Google Play. | Opcional, en un toque y sin tienda. |
| Actualizaciones | Inmediatas para todos. | Inmediatas para todos, sin avisar al usuario. | Cada usuario tiene que actualizar; conviven varias versiones. | Inmediatas, con la nueva versión al recargar. |
| Sin conexión | No. | Necesita conexión. | Sí, es su punto fuerte. | Parcialmente: lectura y trabajo básico. |
| Cuándo la elegimos | Cuando el objetivo es que te encuentren y te entiendan. | Cuando hay un proceso interno o con clientes que hoy se lleva a mano. | Cuando hacen falta cámara, GPS, notificaciones o trabajo sin cobertura. | Cuando el equipo va a usarla en movilidad pero no justifica una app nativa. |
// En la mayoría de los proyectos que nos llegan, la respuesta correcta es aplicación web — o aplicación web preparada como PWA.
Una aclaración que ahorra discusiones: cuando alguien pide desarrollo de apps suele estar pensando en el icono del móvil, no en una app nativa de verdad. Si no hacen falta cámara, GPS, notificaciones push ni trabajo sin cobertura, una aplicación web instalable como PWA da el mismo resultado visible para el usuario, con un proyecto más corto y sin la revisión de las tiendas. Por eso, en aplicaciones web para empresas, la app nativa la reservamos para los casos en los que el hardware del teléfono es parte del trabajo.
No hablamos de ideas abstractas. Estos son los encargos que se repiten, y casi siempre nacen del mismo sitio: un Excel compartido que ya no da más de sí.
Cada cliente entra con su cuenta y consulta lo suyo: presupuestos, pedidos, facturas, estado de un expediente. Baja el volumen de llamadas y correos del tipo «¿cómo va lo mío?».
Registrar el pedido, asignarlo, seguir su estado y cerrarlo, con el historial completo de quién hizo qué y cuándo. Sustituye la hoja de cálculo compartida y el hilo de correo infinito.
Calendario compartido de personas, turnos, vehículos, salas o máquinas. La aplicación avisa de los solapes antes de que se conviertan en un problema el lunes por la mañana.
Documentación que no puede vivir en un adjunto de correo: contratos, certificados, documentación laboral, informes. Con control de accesos y registro de quién ha abierto cada archivo.
Los números del negocio en una sola pantalla, reunidos desde el ERP, la contabilidad y lo que haga falta, en lugar de tres exportaciones y un Excel que alguien monta cada lunes.
Cuando hay tareas repetitivas —clasificar correos, extraer datos de documentos, redactar borradores— añadimos inteligencia artificial en los puntos concretos donde ahorra tiempo de verdad.
Sin fases de descubrimiento eternas ni presupuestos abiertos. El calendario está claro desde la primera conversación.
Nos cuentas el proceso tal y como funciona hoy, con sus atajos y sus excepciones. Salimos con el alcance claro.
Precio cerrado, alcance por escrito y fechas. Si no encaja, ahí se acaba: no hay coste ni compromiso.
El flujo principal terminado y en producción, con usuarios reales trabajando dentro. No es una maqueta.
Lo que venga después se añade en bloques acordados uno a uno, con su plazo y su precio antes de empezar.
Una aplicación web nueva que obliga a teclear los datos dos veces nace muerta. Por eso la integración no es un extra del final: se decide en la primera llamada.
Conectamos por API con el ERP, el software de contabilidad, el CRM, la pasarela de pago o el sistema de facturación electrónica que ya tengas funcionando. Los datos se sincronizan solos y cada sistema sigue siendo el dueño de su información. Cuando un programa antiguo no ofrece API, trabajamos con importaciones y exportaciones programadas, o leyendo directamente su base de datos — siempre en modo lectura, salvo que acordemos otra cosa por escrito.
Elegimos las tecnologías según lo que tú tengas que mantener dentro de cinco años, no según lo que a nosotros nos apetezca usar. Si tu equipo informático ya domina un stack concreto, ese es un argumento de peso y lo tenemos en cuenta.
Las tres cosas que deberías preguntar a cualquier proveedor antes de firmar. Estas son nuestras respuestas, y van en el contrato.
Los servidores y las copias de seguridad están en centros de datos de la Unión Europea, con proveedores europeos. Antes de empezar te decimos por escrito en qué país está cada cosa, incluidas las copias.
Código fuente, documentación técnica y accesos a la infraestructura son de tu empresa desde el primer día, en un repositorio al que entras cuando quieras. Sin cláusulas de permanencia y sin dependencia de nosotros.
Actualizaciones de seguridad, copias comprobadas, vigilancia de la disponibilidad y corrección de errores. Se contrata por separado del desarrollo y puedes llevártelo a otro proveedor o a tu equipo interno.
La aplicación se diseña para pantalla de móvil desde el principio, no como un apaño posterior. Se abre con un enlace, funciona con el teclado y con lector de pantalla, y cumple los criterios de contraste y tamaño de texto para que sea usable de verdad a pie de obra o en casa de un cliente.
Las dudas que aparecen siempre antes de firmar. Si la tuya no está, escríbenos: respondemos en menos de 24 horas.
Una web presenta información: el visitante lee y, como mucho, rellena un formulario. Una aplicación web hace trabajo: el usuario entra con sus credenciales, consulta y modifica datos, lanza procesos y cada persona ve algo distinto según su rol. La regla práctica: si hace falta iniciar sesión y lo que se ve cambia según quién eres, es una aplicación web.
La primera versión funcional, en producción y con usuarios reales dentro, la entregamos en 6-8 semanas desde la firma. No es una maqueta: es el flujo principal terminado. A partir de ahí se amplía por bloques, cada uno con su propio plazo acordado antes de empezar.
No publicamos tarifas de catálogo porque el precio depende del número de flujos, de los roles de usuario y de las integraciones con otros sistemas. Lo que sí garantizamos es el proceso: una llamada de una hora para entender el caso y un presupuesto cerrado en 48 horas, con alcance y plazos por escrito. La llamada y el presupuesto no tienen coste ni compromiso.
No. Una aplicación web se abre con el navegador desde un enlace, en ordenador, tablet o móvil, sin instalar nada y sin pasar por App Store ni Google Play. Eso también significa que las actualizaciones llegan a todo el mundo a la vez: no existe el usuario que se queda con una versión antigua.
Sí, y es lo habitual. Conectamos por API con el ERP, el software contable, el CRM, la pasarela de pago o el sistema de facturación que ya tengas, para que los datos no se tecleen dos veces. Cuando un sistema antiguo no ofrece API, trabajamos con importaciones y exportaciones programadas o con acceso directo a su base de datos, siempre de solo lectura salvo que acordemos lo contrario.
Tuyo. El código fuente, la documentación técnica y los accesos a la infraestructura son de tu empresa, y están en un repositorio al que tienes acceso desde el primer día. Puedes llevártelo, mantenerlo con tu propio equipo o encargárselo a otro proveedor cuando quieras.
Actualizaciones de seguridad de la aplicación y de sus dependencias, copias de seguridad comprobadas, vigilancia de la disponibilidad y corrección de los errores que aparezcan. El mantenimiento se contrata aparte del desarrollo y es opcional: no es una condición para quedarte con el código ni para seguir usando la aplicación.
En centros de datos situados en la Unión Europea, con proveedores europeos. Los datos personales y los documentos de tu empresa no salen del espacio europeo, y te decimos por escrito en qué país concreto está cada servidor y cada copia de seguridad antes de empezar.
No todos los proyectos empiezan por una aplicación web. Estas páginas cubren lo que hay alrededor.